Home

Durante años me compre la revista F1 Racing casi en exclusiva por los artículos de este maestro, recuerdo perfectamente comprar la revista y antes de haberla pagado abrirla por las primeras páginas nerviosamente hasta encontrar la página de texto del maestro. Por eso creo que no hay mejor primera entrada que este texto publicado en la revista F1 Racing número 37(Marzo 2002):

Senna era genial, Stewart un Maestro, Villeneuve la reencarnación de Rosemeyer y Nuvolari juntos pero…

Ciertamente, Einstein tenía razón cuando hablaba de la relatividad del tiempo. Para el espectador de mando a distancia y sofá -entre los cuales me encuentro- la cuestión es sencilla: canal, volumen y “que me lo echen”. A veces discuto mentalmente con “el Rosés” o con “el Merlos”, me enfado si “me pisan” los resultados con publicidad, cambio a la 2 cuando en TV3 no ponen anuncios y, en fin,¿para qué voy a contarte…? Si vives en Catalunya, me entenderás. Y si no, pues te lo imaginas…

¿Por que te cuento todo esto? Pues porque un lector(sospecho por la forma de expresarse que lectora…) me pregunta por e-mail ue cual ha sido la experiencia más fascinante que he vivido en la competición. Lo que pasa es que emplea los términos “fascinante” y “competición”, y eso tiene su miga. Porque si hubiese dicho apasionante y F1, la duda se reduciría a Stewart en Monza 73 cuando acabó 4º y se proclamó campeón del mundo tras remontar un pinchazo y 2o posiciones; Villeneuve(padre) en Jarama 81, cuando mantuvo detrás suyo a Laffite, Watson, Reutermann y De Angelis durante 67 vueltas para ganar el Gran Premio de España contra pronóstico; Senna en Mónaco 92, cu

ando un Mansell avasallador desde la pole, se detuvo en boxes a 8 vueltas del final para chequear una vibración confiando en pasar a Ayrto

n de nuevo y este se lo impidió de un amanera limpia y magistral; o el propio Senna rodando por encima del límite en los entrenamientos de Mónaco, como -y perdón por la expresión- Cristo sobre las aguas, para conseguir una pole inaccesible al resto de los mortales.

Y si hubiese dicho excitante, la cosa también estaba clara: Subir el puerto de Envalira en el Montecarlo de 1977 entre los SEAT de Zanini y Cañellas, con mi 1430 de serie y Jorge Botella de “copi”, con la placa de prensa y sin cadenas ni autoblocante, pero con la carretera cerrada al tráfico y medio

metro de nieve en el asfalto, la gente vitoreando y nosotros `p,arriba´, camino de Perpignan y de Mónaco. ¡Fue glorioso! Y luego, mandar la crónica final del rally a el Dicen… con Domingo García esperando a pie de rotativa para ser los únicos en dar la clasificación final con Zanini 3º y Cañellas 4º,… Profesionalmente, ¡bingo! Pero…¿fascinante?

No. Como  tampoco lo fu

e acudir a Silverstone en 1978 y ver ganar a A.J. Foyt en sus postrimerías como piloto USAC. Fue magnífico, histórico, grande, pero no fascinante.

¿Probar el Alpine Renault A442 en Paul Ricard, sentado (es un decir, lo correcto sería “embutido”) junto a Didier Pironi el año que ganó Le Mans? Terrorífico, aco

jonante, ilustrativo, maravilloso,inolvidable. Todavia le agradezco a Alfonso Sánchez la oportunidad, ¡han pasado más de 20 años!

Pero tampoco. Fascinante fue la primera vez que me asomé a la barandilla del corredor exterior de la sala de prensa de un circuito,a las 10 de la noche, tras varias horas de trabajo ininterrumpido y vi a mis pies un paddock vacío.¿Donde estaba todo el mundo? Aquellos camiones inmensos, aquellos restaurantes con ruedas, los tres trailer de GoodYear que habían estado formando una U enorme en cuyo interior trabajaban como hormigas los mecánicos trayendo, llevando y cambiando juegos de ruedas durante tres días… En su lugar un enorme vacío cuya negrura se acentuaba con la caída de la noche, y se interrumpia aquí y allá con la lucecilla tintineante de algún despistado, comodón, listillo o lo que fuere.
Los demás se habían ido, dejando un mar de basura. Se habían ido en orden, sin hacer ruido, a sus bases en Inglaterra, Francia, Italia… Se habían ido mucho más rápidamente de lo que habían llegado. Tal vez si los hubiese visto irse,de uno en uno o tratando de salir del caos, como en Silverstone o en Imola, no me hubiese sorprendido, pero verlo así, vacío de golpe, me fascinó.¿Donde estarían? Por experiencias previas, menos apretadas de horario, recordaba que los había adelantado en un peaje, en un restaurante de autopista, en plena marcha o en el Ferry de Dover a Calais o Zeebrugge.

Pero, aun sabiendolo, nunca pensé en un paddock vacío desde que lo ví desde arriba. Luego, cuando acabé el trabajo, me fuí hacia el parking de prensa, lo crucé y era verdad, estaba vacío. Y me fascinó, horas antes había allí miles de personas y ahora….

No recuerdo cual fue el primero que ví así. A medidas que las salas de prensa se modernizaron, fue habiendo más y más barandas sobre el paddock y más ocasiones de verlo de noche. Y nunca dejó de fascinarme. Lo habre visto mas de cien veces. En los tiempos de Solo Auto y Solo Moto yo era el último en salir de la sala de prensa y jamás dejé de asomarme un par de veces a mirar el paddock vacío a mis pies.

Y te aseguro que, cada vez, me sentía tan fascinado como la primera.

Realmente, un paddock vacío, a las 10 de la noche el mismo día de un Gran Premio, es lo más fascinante que he visto nunca en la Formula 1.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s